Reflexión en el terrao
Tras estos últimos días contactando con los mismos vecinos , pero a diferentes horas, sobre distintos temas, y en distintos emplazamientos del edificio, decidí ayer irme arriba - stricto sensu - y subirme al terrao en busca de un poco aún más de paz, y porque suponía que una visión panorámica en soledad elegida, desde la azotea , siempre abre la mente. No sé, como si quisiera espumarme un poco.
Al abrir la puerta de acceso comprendí que lo de la soledad elegida no era viable. Descubrí a un grupo de vecinos que hacía mucho tiempo que no veía, y que se sorprendieron al verme en el sitio que ellos consideraban algo así como la reserva espiritual de la propiedad horizontal.
Nos miramos y saludamos y yo ocupé una esquina. Con discreción fui observándolos intentando establecer un nexo común entre ellos, un común denominador aparte de la vecindad, habida cuenta que este grupo era de composición heterogénea en cuanto a edad, sexo, profesiones, probablemente orientación política....grupo dispar donde los hubiera, y en medio del terrao de mi casa.
Sin pensármelo demasiado me acerqué a la distancia reglamentariamente prevista , al que me pareció más accesible. Lo había saludado muy convencionalmente en el garaje en los tiempos de antes de esto. Siempre me recordaba el aspecto como de un óptico-optometrista catalán, aseado, educado y reservado.
Le pregunté por la razón de subir a la azotea, el porqué este grupo venía aquí, y no a las otras zonas más populares del edificio: vestíbulo, zaguán, garaje. Y me respondió lo siguiente:
Mira, nosotros, los que subimos aquí, hemos alcanzado lo que pudiéramos llamar una verdad. Una verdad que si la decimos en el vestíbulo no va a ser escuchada ; si la comentamos en el garaje, va a ser mal entendida, y si la suscitamos en el zaguán, no va a tener ningún valor.
Por eso la hablamos aquí, entre nosotros que si la entendemos. Y esa verdad es que los de aquí, los de la azotea, hubo un tiempo en que votábamos al PP, pero tantas cosas en Valencia y en Madrid, ya sabes, pues nos hicieron inclinarnos a opciones más modernas y naranjas, que tuvieron mala suerte , nula política de recursos humanos, y peor estrategia.
Cómo hicimos estos cambios, parecía que era poco serio criticar a un gobierno, el de ahora, que merecía cien días. Pero es que esos cien días fueron unas semanas en las que se pusieron en manos de partidos que a nosotros, los de aquí, los de la azotea, nunca nos han gustado. Pero decidimos seguir callando para no parecer ácidos.
Con mucho sigilo leíamos a Jean d'Ormesson cuando nos define la actual ineptocracia y , en fin, esperamos un poco a que esto escampara
Y en esto vino esta tragedia, y no parecía correcto echar leña al fuego, y nos callamos, pensando, como algunos del garaje y del vestíbulo, que habrá tiempo de pedir responsabilidades.
Y veíamos a los populares metiendo caña y era que no, que no nos gustaba ese estilo. Pero es que opiniones de expertos e informaciones que iban y van apareciendo nos señalaban una torpe gestión, que no tiene nada que ver con el sesgo retrospectivo.
Veíamos a 6 o 7 ministros, o más...es broma.., explicando en rueda de prensa las gestiones por realizar, en una sobreabundancia informativa que sonaba a latinoamericana, con todos los respetos.
Y ahí empezamos a pensar que no. Que esto que está pasando, bueno, pero que lo que viene después tal vez no deba estar en las mismas manos. Y eso nos tensa, nos preocupa. Sólo podemos hablarlo aquí, porque si no pareceríamos agitadores y salvapatrias.
También estamos pensando que para juntarnos a todos en un gran pacto nacional, que media España está pidiendo con un atronador silencio, hay que tener más autoridad, aparte de la potestad. Y que todo esto junto, más otras cosas más, nos han decepcionado. Que los españoles han estado, están, muy por encima de sus actuales dirigentes.
Y nos subimos aquí al terrao para hablar de esto. Pero estamos seguros de que podremos hablarlo pronto en el vestíbulo, en el garaje; en la calle y.. donde toque.
Yo ya me despedí y le agradecí a este vecino, que no era óptico catalán finalmente, si no corredor de seguros de Alhama, todas estas cosas que me dijo. Fue una buena idea subir a la azotea, para poder tener
Una reflexión en el terrao





















