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Cruz, grande como el mar

 

Y seguimos confinados otra semana más…., el Bando ha pasado "y nadie sabe cómo ha sido”, el Entierro de la Sardina se avecina y seguimos en casa, (#QuedateEnCasa) así, el próximo sábado, echaremos de menos (nunca pensé que diría esto) el sonido del “jodido pito”,  el apretujón de miles de personas por conseguir una cerveza en vaso de plástico y las preciadas alhajas, con que generosamente nos obsequiaban nuestros queridos sardineros, objetos que por otra parte terminarían el lunes en el fondo de un cajón. Y el preciado balón, que este año hubiera hecho feliz a algún zagal afortunado.

 

Siempre nos quedará el aperitivo en el “balcón”, y de fondo la canción que para el entierro de la sardina compuso y cantó nuestro inolvidable, querido y admirado, José María Galiana…, compositor entre otras muchas facetas, titulado “Homenaje al Entierro de la Sardina”:  “A enterrar la sardina viene la gente, mientras la luna baila en lo alto del puente, estamos en abril y es primavera…”, (la podéis encontrar en You Tube.)

 

Bueno, esta semana cambiaré el formato de esta sección. Hablaré de una amiga, gran cocinera, empresaria y mejor persona, CRUZ GARCIA GARCIA, (Bolnuevo, Mazarrón), propietaria del Restaurante Virgen del Mar, poseedora de distintos premios, entre otros, el de la Cámara de Comercio, Croem,  Hostemur, Diario La Verdad……., mujer admirada y muy querida en su gremio, donde tiene grandes amigos. ¿Quién no conoce o no ha comido alguna vez en su casa?

 

[Img #69461]Sabemos de sus comienzos en Mazarrón, su lugar de nacimiento, donde fue nombrada Mujer Mazarronera 2013, de lo que se siente orgullosa y halagada, pero pocos  de cómo comenzó su andadura en éste oficio. Con su permiso paso a narrar a mis lectores de MurciaEconomia sus inicios.  Su entonces marido era propietario de un camión frigorífico con el que transportaba pescado fresco hacia Rentería, Santander, Santoña y Francia. Ella lo acompañaba durante sus largos viajes, sobre dos meses de duración. En Santander conoció a Estrella, la dueña de una pescadería que les compraba pescado fresco y a su hija Maricruz, con las que entabló una gran amistad. Estas tenían un restaurante muy conocido en la Playa del Sardinero, y en uno de sus viajes, nuestra Cruz , a la que le encantaba Santander y la cocina, fue invitada a quedarse en casa de su amiga Estrella,  donde aprendió el negocio y la cocina  que allí se hacía,  pescados a la espalda, pimientos rellenos, leche frita…platos típicos del norte que ella adaptaría posteriormente en su restaurante, personas (Estrella y Maricruz) que recuerda con mucho cariño y que, como afirma, son como de su familia. Estrella, la ayudaría más tarde en el primer restaurante que inauguró nuestra Cruz.

 

Después de esta aventura decidió abrir, su primer restaurante, Restaurante Peymar, siglas de los nombres de sus hijos, Pedro y María José, donde la especialidad eran las frituras de pescado y arroces, conseguía los mejores pescados de la zona, dado que su padre era subastador de la lonja. En el restaurante le ayudaban sus hermanas, Encarna y Ascensión.

 

Y, posteriormente, La Virgen del Mar, en el Puerto de Mazarrón, donde consiguió gran éxito y una clientela fija. Allí estuvo 24 años, hasta que decidió trasladarlo a la Ciudad de Murcia, a la Plaza de San Nicolas, donde lleva más de dieciséis años, convirtiendo su establecimiento en uno de los mejores restaurantes de Murcia (y fuera de Murcia), con la ayuda inestimable de sus hijos Pedro y María José.  

 

Tras la jubilación de Cruz, siguen su estela, legado y explotación, como no, sus hijos, pero ella no falta casi [Img #69462]ningún día a “ojear” el restaurante. Aunque afirma que “su Pedro”, como ella lo llama cariñosamente, es un trabajador incansable, que lo está haciendo estupendamente, encargándose de todas las compras y de la cocina; y María José, como metre en el salón, con gran simpatía y atención a sus múltiples clientes.

 

El pescado fresco y el marisco del restaurante es excelente. Imposible destacar de su carta algún plato en especial, porque todos son exquisitos, excepcionales, muy bien elaborados, pero yo como comensal habitual  resaltaría su arroz con bogavante; el arroz Cruz( gamba roja pelada, almejas y sepia); las albóndigas de merluza; las alcachofas rebozadas y las alcachofas estofadas con piñones; los pimientos rellenos; el tomate frito casero con atún de ahijada…mencionaría toda la carta…y los postres, el suflé de melocotón, la leche frita, la tarta de turrón… todo espectacular.

 

Tras charlar con ella y preguntarle cómo se encontraba en este confinamiento, la he interrogado por la situación actual, estaba clara la respuesta, cómo la de casi todos los españoles, ve la cosa muy complicada. Me comentaba que en la época del año en la que estamos era una de las más fuertes para la restauración. El viernes de Dolores, procesión de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Esperanza y María Santísima de los Dolores, hacía su salida desde la iglesia de San Nicolás y su restaurante era un referente, lo mismo que el día del Bando de la Huerta, las reservas estaban completas desde hacía días, y que decir de esta semana, donde los sardineros hacían de su restaurante su cuartel general, comiendo y cenando todos los días, no quedando una mesa o un hueco libre para el resto de los mortales. Y, las celebraciones que han tenido que cancelar, fiestas y comuniones.

 

Pese a todo nos queda la esperanza de volver pronto a visitar a mi querida “Virgen del Mar”, porque “Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza”.

 

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