Recetas Rápidas: ¿Cómo gestionar las expectativas para evitar la desmotivación?
A lo largo del tiempo, me ha sido posible escuchar en infinidad de ocasiones, de boca de empleados, la queja sobre lo que sus jefes no cumplen o dicen.
Detrás de esa queja, les he hecho ver, que la misma aparece porque se forjaron unas expectativas en su mente y no les fueron cubiertas.
Cuando eso sucede, es muy fácil, que de modo automático, se entre en frustración personal , lo cual desencadena en desmotivación, con las consiguientes consecuencias en los resultados esperados hacia esa persona.
Por otro lado, los Jefes, se quejan de esas personas, de que van desmotivados, frustrados y en continua queja y no son conscientes de dónde está la clave.
Por ello te cuento sobre los 2 casos en los que hay que saber gestionar las expectativas.
Caso 1: Que las expectativas las generes tú
Caso 2: Que las expectativas se “las dibujen” ellos en su cabeza
En el caso 1, cuando tú le “prometes” a tu colaborador que vas a hacer esto o lo otro y luego no lo cumples, el otro, de manera automática se hace de una ilusión , se forja un plan en su mente y cuando, luego no das respuesta a ello, es cuando viene la frustración, con lo que ello conlleva, de descontento, desmotivación y perdida de credibilidad y confianza del otro hacia tí. Por tanto, el problema lo has generado tú y es tu responsabilidad resolverlo.
Por el contrario, si comunicas de manera específica y concreta, midiendo lo que dices, en base a lo que sabes que puedes o no puedes “hacer o cumplir” y el otro “se monta su película en la mente”, entonces, aunque el problema es de él, es también tarea tuya , porque eres su responsable, desmontarlas, pues las consecuencias vienen a ser las mismas del caso anterior, a pesar de que el otro, no es consciente de que es su responsabilidad.
Por ello en ambos casos tienes “tarea”.
¿Cómo proceder?
En el primer caso, sé muy consciente, de lo que hablas, de lo que prometes, de lo que comunicas y aunque en principio, creas que lo que dices es probable que suceda o que lo hagas, lleva muy en cuenta lo que dijiste y si sabes que no lo vas a lograr o cumplir, informa a menudo del proceso , de cómo va el asunto y avisa con tiempo, de que probablemente no suceda lo que dijiste y si llegado el momento, sucede así ( que se incumple), reúnete con esa persona o equipo y reconoce humildemente , tu “error”, sobre ello. Te lo agradecerán y no perderás credibilidad.
En el segundo caso, es muy fácil detectar cuando es el otro el que se forja las expectativas, por sí solito, por ello como tal vez salte a la vista, ¡¡¡ intervén cuanto antes¡¡¡.
Es decir, coge a esa persona y aclárale, que es exactamente lo que dijiste y cómo puede suceder o lo que vas a hacer “específicamente”; ayúdale a poner “los pies en el suelo”, es decir ayúdale a que se forje unas expectativas REALISTAS.
De lo contrario, si es de esas personas que van por ahí a otras, diciendo, que tú dijiste tal o cual cosa y que incumples, las consecuencias no son solo para él, sino para tí y lo que es peor, para la organización en su conjunto por la pérdida de credibilidad y confianza.
Por tanto no olvides que la fórmula que nunca falla, es comunicar y manejar siempre , EXPECTATIVAS REALISTAS y estar pendiente, como si de la tuerca de un tornillo se tratara, de ajustarla de vez en cuando, para que no salte porque se afloja a menudo.
Espero te sirva y si aún así, este asunto te está generando problemas, como siempre te invito a escribirme.
Feliz finde





















