La economía de Reino Unido tendrá pocos cambios en 2020
De acuerdo con fuentes consultadas por el prestigioso Financial Times, las preocupaciones sobre el Brexit seguirán frenando la inversión.
Cualquier rebote que vivió la economía del Reino Unido después de la decisiva victoria electoral de Boris Johnson se desvaneció rápidamente al comenzar 2020 a medida que las incertidumbres del Brexit continúan frenando la inversión empresarial y se puede predecir poca o ninguna mejora en el crecimiento económico este año, ya que persiste un nivel de productividad débil y la futura relación comercial de Gran Bretaña con la UE sigue siendo desconocida.
A pesar de un optimista mensaje de año nuevo del primer ministro, se prevé que el crecimiento del PIB en 2020 no será mejor que en 2019, lo que parece ser el peor desempeño en una década, pese a la perspectiva de aumento del gasto público.
El sombrío pronóstico de los economistas se debe en parte a la determinación de Johnson de establecer un plazo estricto para concluir las conversaciones con la UE este año, y su aparente preferencia por un acuerdo de libre comercio. Lo más previsible es que incluso después de que el Reino Unido haya abandonado formalmente la UE, no habrá una recuperación duradera hasta que se establezca un acuerdo comercial.
Al igual que en 2019, el gasto del consumidor puede compensar la caída de la inversión empresarial, con una baja tasa de desempleo, un crecimiento salarial constante y una baja inflación que ayuda a la economía de los hogares. Sin embargo, puede que la reciente mejora no dure, dada la baja productividad del Reino Unido y la volatilidad en el mercado laboral.
Por otro lado, puede que no haya grandes cambios en las tasas de interés por parte del Banco de Inglaterra. Entonces, si la economía se desacelera hasta el punto en que se necesita un estímulo, esto significa que la fortuna del Reino Unido en 2020 y más adelante dependerá en gran medida de hasta qué punto se aumente el gasto.
Para los consumidores, las perspectivas son menos sombrías, al menos inicialmente. El salario real finalmente debería superar su pico anterior a la crisis en 2020, poniendo fin a un período de estancamiento sin precedentes en las ganancias reales. En principio, los hogares que dependen de los salarios del sector público se sentirían más seguros, pero en el sector privado, el largo período de subinversión podría comenzar a presionar los salarios y aumentar los despidos.
Dada esta perspectiva mediocre para el gasto de las empresas y los consumidores, la gran pregunta es si el gobierno intervendrá para apoyar la economía a medida que aumentan las presiones.
Por lo tanto, puede depender en gran medida del gobierno dar una sacudida al crecimiento económico, pero aunque el gasto público aumente, los economistas tienen puntos de vista muy diferentes sobre cuán grande será el estímulo fiscal, cuánto tiempo llevará comenzar y si traerá beneficios duraderos.
No obstante, puede que un mayor gasto público no marque una gran diferencia en el crecimiento a corto plazo y también es difícil que un estímulo fiscal aumente la productividad y sin eso es difícil un incremento material del PIB.





















