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REGIÓN

La importancia de hacer ejercicio en la oficina

MurciaEconomía Martes, 16 de Junio de 2020 Tiempo de lectura:

 

El año pasado, la compañía británica de material de oficina Fellowes Brands encargó a un grupo de expertos un informe para determinar qué efectos tendrá en la salud de las personas el trabajo en oficina si no se realizan cambios en la manera en la que trabajamos. Una de las conclusiones de este estudio fue “Emma”, un prototipo de cómo será el trabajador de oficina dentro de veinte años si sigue con las malas costumbres. El resultado no es muy halagüeño; Emma tiene la piel cetrina por haber estado expuesta a la luz artificial durante mucho tiempo, la mala ventilación ha hecho que le salga más vello en nariz y orejas, tiene los ojos rojos por pasar mucho tiempo de cara a la pantalla, una joroba muy pronunciada por la mala postura al sentarse, los tobillos hinchados a causa del movimiento repetitivo, tiene algo de sobrepeso y le han salido eczemas en la piel por culpa del estrés.

 

Emma es una proyección de cómo sería el peor de los casos, pero puede que el peor de los casos no esté tan lejos como pensamos. Incluso si realizamos ejercicio en nuestros ratos libres, si durante ocho horas o más permanecemos sentados sin apenas movernos, en una mala postura, las consecuencias sobre nuestra salud pueden llegar a ser graves, desde el dolor de espalda crónico hasta el deterioro muscular o la osteoporosis.

 

Hablamos de los trabajadores de oficina, aunque hoy en día cada vez son más los trabajos o actividades en los que el sedentarismo es alto. El número de horas que pasamos frente a un ordenador aumenta sin parar. Por eso, el peligro de convertirse en una Emma es mayor.

 

Los efectos del sedentarismo y las malas posturas no son ningún descubrimiento, más o menos todo el mundo es consciente de ello. Sin embargo, es fácil echarle la culpa al tiempo, ¿cómo voy a parar de trabajar para ponerme a hacer gimnasia? La respuesta es simple: parando. No hay excusa, ni siquiera es necesario dedicar demasiado tiempo. No se trata de ir al gimnasio, que por supuesto también ayuda; simplemente con, por ejemplo, meter en nuestra rutina 5 minutos de ejercicios de yoga que cualquiera puede realizar en un espacio como una oficina, la diferencia puede ser enorme.

 

Debemos realizar pausas en las que nuestra vista descanse de la pantalla y nuestro cuerpo tenga la oportunidad de moverse y estirarse. Son lo que se llama “pausas activas”, en las que la mente descansa y el cuerpo se mueve.

 

Hay una gran cantidad de ejercicios que se pueden hacer en la oficina, incluso sin levantarse de la silla (aunque mejor levantarse al menos una vez cada hora). También es importante que, mientras se esté trabajando, se mantenga una postura adecuada.

 

 

La información disponible es muy amplia y todos somos conscientes de lo necesario que es el ejercicio físico para tener buena salud, ya que ayuda a perder esos kilos que nos sobran, prevenir dolencias cardíacas o tener un mayor emocional, entre otras cosas. Lo que ocurre es que muy a menudo todo queda en buenas intenciones.

 

Pese a que el mercado de venta de material deportivo no deja de crecer, nuestra actividad física no lo hace al mismo ritmo. Según un análisis publicado por BBC Mundo, el sedentarismo en los últimos años crece o se mantiene, sobre todo en los países con mayores ingresos. En España, en 2018, que es cuando se realizó este informe de la Organización Mundial de la Salud, el porcentaje de adultos inactivos era del 26%. No está mal si lo comparamos con otros países europeos donde la inactividad es mucho más alta y tiende a ser cada vez mayor, como ocurre en Alemania (42%) o Reino Unido (37%), pero está lejos del 10% que la OMS recomienda para 2025.

 

Es necesario pasar de las buenas intenciones a hacer de la actividad física parte de nuestras rutinas, también en el trabajo. Para ayudar a alcanzar este objetivo, se lanzan iniciativas que ofrecen muchos recursos e información para mantenernos en forma, como es el caso de la Escuela de Salud de Murcia, que cuenta con muchas herramientas y es muy completa.

 

Hay que hacer deporte de manera habitual (se recomiendan al menos 150 minutos semanales para los adultos) y estar muy atento a nuestras costumbres en el trabajo, que es donde pasamos la mayor parte del tiempo. Levantarse a menudo, realizar estiramientos de cuello, espalda y extremidades, olvidarse del ascensor y optar por las escaleras, o aprovechar cuando estamos sentados para hacer ejercicios como los hipopresivos (presión pélvica), son actividades muy fáciles de hacer y de gran importancia si no queremos acabar como Emma.

 

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