A propósito de Víctor
Esta semana, MurciaEconomía anunciaba la colaboración como media partner de la Cátedra Internacional de Responsabilidad Social Corporativa de la Universidad Católica de Murcia, UCAM. Mantenemos una excelentes relaciones y programas de colaboración con esa Cátedra y también respeto y consideración hacia la labor que realiza la Universidad Católica de Murcia, como generadora de valores ,empleo y riqueza. Esta Cátedra de RSC es una proyección más de la vocación social que inspira la actuación de su Presidente, D. José Luis Mendoza.
Una muy buena noticia para nuestro medio la de esta colaboración que se completaba , inaugurando la sección semanal Lideres en RSC , con un artículo de Víctor Meseguer.
Como es natural, leí con detalle y agrado el artículo y, al llegar a un párrafo, me detuve. Al hilo de establecer el perímetro de actuación de la RSC y los grupos de interés – materia en la que el profesor Meseguer es un auténtico especialista - , abordaba el campo político. Y concluía en que “En política, la relación con los grupos de interés puede responder en igual medida a una respuesta basada en los valores y principios que a un acto de inteligencia compleja y tomadura de pelo simple”.
Esta afirmación estuvo muy bien traída por Víctor, en tiempo y forma. Todos sabemos que los programas electorales son verso y la actuación política es prosa. Y todos sabemos que una cosa es lo que dicen y te dicen los políticos, y otra lo que hacen.
Lo que no sabemos, o sí, es el tiempo que va a durar sin consecuencias esto de que se prometa una cosa, y luego se haga otra o la contraria. Cuánto tiempo más va a persistir el que en la mayoría de los casos las elites dirigentes lo sean de personas manifiestamente mejorables, y no de titulares cuya competencia esté ya acreditada ( cotizada, como diría un buen amigo).
Yo concibo – con Víctor – la política como un contrato. Para firmarlo hay que tener capacidad de obrar (conocimientos, competencia). El objeto es claro: atender en la medida de las posibilidades las necesidades y aspiraciones de mis conciudadanos, de acuerdo con lo que prometí en la adenda número uno del acuerdo, que es el programa electoral. A la otra parte no se le requiere, pero se le supone, capacidad y conocimientos para discernir y elegir. Confía en que lo que le han prometido se cumpla, por el principio pacta sunt servanda.
No, no es un cuento de hadas, o el final de una película de la tarde de los domingos . Es cómo debería ser.
Es que se requiere un esfuerzo cívico, que ha sido traído muchas veces a estas páginas por nuestro colaborador bibliográfico Javier Escolano, que es un lujo para esta casa y para Murcia. Se requiere un esfuerzo, digo, para sanear desde la sociedad , desde la fuerza cívica, desde la responsabilidad social, un esquema de relaciones Poder-Votantes que presenta un palmario defecto de fábrica: el incumplimiento. Ítem más: el incumplimiento consentido. Y otra vez.
A la dirección de los asuntos públicos hay que intentar que vayan los mejores, los más capacitados, los que pueden poner su conocimiento y experiencia al servicio de la sociedad.
Hay que intentar incorporar efectivos con valores y principios, desarrollados a lo largo de su vida, y a prueba de incidencias. Y no hay que intentar lo contrario, colocar todo lo que quepa y, si sobra algo, también, en atención a otros criterios que veo superfluo, por ser fino, subrayar aquí.
Por eso , lo que parecía una frase de repertorio en el artículo del profesor Meseguer, no lo era. Llevaba toda una carga de ética democrática a la que era imposible sustraerse. Nos traía una reflexión importante, no una obviedad. Nos indicaba que es por ahí por donde quien pueda, y a esa tarea entiendo que estamos todos convocados, debe empezarse a corregir el sistema. Y pronto.
No se me ocurre mejor manera de desearles feliz fin de semana….. a propósito de Víctor.





















