El mayor premio es haber nacido
Hoy es mi cumple y no podía pasar por alto darle las gracias a mis padres y a la vida por traerme a este mundo y en especial a mi madre por enseñarme que el infinito existe.
Hablemos de lotería, pero sobre todo de la vida y de que el mayor premio es haber nacido.
Mucha gente me pregunta cómo comenzó el sorteo de la lotería de Navidad, pero muy poca gente me pregunta por qué continúa siendo el sorteo más importante después de más de 200 años, siendo el evento que más gente mueve en este país después de las elecciones generales, el sorteo que más aporta a las arcas públicas, 2.300 millones de euros, (destinados a sanidad, educación, deporte…) único en el mundo y estudiado por varias universidades de diferentes partes del mundo.
Pues bien, os lo puedo resumir en una frase:
“Las historias que hay detrás de cada décimo”
Siempre he dicho que el trabajo de lotero es uno de los más bonitos del mundo, cuando entrego un décimo de Navidad tengo la oportunidad de escuchar las historias de las personas, pero no cualquier historia, sino las historias más profundas, las de los sueños, las de la vida. Siempre digo que cuando me cuentan sus sueños me los cuentan con tanta intensidad que durante los primeros treinta segundos los viven de verdad. He escuchado cientos de historias por no decir miles. Muchas alegres, tristes, de ayuda, de aventuras, de risa... en definitiva, de la conexión con la vida. Y creo sinceramente que ese es el mayor premio, la vida. El mayor premio es haber nacido, sólo hay que pararse un poquito y observar.
He estudiado a muchas de las grandes marcas y su durabilidad en el mercado y he llegado a la conclusión de que hoy en día sin saberlo los seres humanos estamos constantemente inspeccionando el entorno (incluso la publicidad) en busca de información que nos ayude a responder nuestra necesidad primitiva de supervivencia, que no es otra que la famosa pirámide de Maslow, nuestra parte del cerebro más primitivo se encarga de que respires, comas, te defiendas o ataques, te reproduzcas y que cuides de tu tribu. Y sólo nos fijemos en eso, si hoy mi vida me la va a solucionar cortar el césped del jardín solo me fijaré en los escaparates y publicaciones en redes sociales que tengan que ver con máquinas corta césped. De ahí que cuando te gusta un coche empieces a ver el coche por muchos sitios y del color que te gusta muchos más, si vas a ser papá o mamá empiezas a ver muchas mujeres embarazadas y muchos carricoches de bebés, tu cerebro primitivo se activa y se fija en lo que le va a ayudar a supervivir.
Las Grandes marcas lo saben, nos atacan al cerebro primitivo. Nike superación, Coca-Cola felicidad, Marlboro rebeldía, BMW control, Rolex y Mercedes estatus, Hoteles exploración, marcas de ropa protección, Apple ser diferente.
¿Y la lotería?
La conexión con la vida. Si existe algún producto en el mundo capaz de albergar y conectar todos los mensajes de las marcas anteriores eso es un décimo de lotería.
Todas las historias que escucho podrían ser de un anuncio de las anteriores marcas, felicidad, estatus, aventura, protección … por ello a día de hoy es el sorteo más importante del mundo.
Nace el décimo perfumado
Por ello este año nace el décimo perfumado, con la idea de que cuando lo guardes en una cartera, en el cajón de tu mesita o en un bolso, cada vez que respires el aroma puedas volver a ilusionarte 30 segundos y consigas focalizarte en lo importante, el sueño – objetivo. Tres años de desarrollo, una pieza de coleccionista que tengo por seguro que dentro de muchos años tendrá más valor.
De que aquí en adelante cuando tengan un décimo de Navidad en la mano, deténganse, observen, ¿Qué sueñan? Deténgase otra vez, ilusionense, ese el premio.
¿Qué es la vida si no un sueño?





















