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Opinión | Emprendedor global
Miércoles, 18 de Noviembre de 2020
Pablo Cantero y Paco Méndez

Recuperación económica a distintas velocidades

 

La economía mundial está saliendo del abismo en el que se había metido tras el estallido de la pandemia de Covid-19 y a consecuencia del denominado “Gran Confinamiento”, que supuso la hibernación de la mayor parte de las economías. Pero con la pandemia aun extendiéndose, muchos países han ralentizado las reaperturas y en algunos casos no han llegado a reabrir cuando han tenido que volver a cerrar por la segunda ola del virus.

 

Mientras que la recuperación en China ha sido más rápida de lo esperado, la larga vuelta de la economía mundial a los niveles pre-pandemia se ve todavía muy amenazada.

 

A corto plazo, el FMI proyecta un crecimiento global del −4,4% en 2020, una contracción menos severa que la que pronosticó el organismo el pasado junio. En ese sentido, la revisión refleja unos resultados del PIB del segundo trimestre más positivos principalmente en economías avanzadas, donde la actividad comenzó a mejorar antes de lo esperado después de que se comenzaran a levantar las restricciones en mayo y junio. Así mismo, los indicadores económicos muestran una mayor recuperación en el tercer trimestre.

 

Para 2021, el crecimiento global se proyecta en el 5,2%, lo que supone un modesto crecimiento del 0,6% superior al de 2019, teniendo en cuenta datos globales de producción negativa y elevadas tasas de desempleo, tanto este año como en 2021 en economías avanzadas y emergentes.

 

Las respuestas fiscales, monetarias y regulatorias sin precedentes a la crisis han evitado que las economías se hundieran más en la recesión, pero según el FMI la recuperación será larga, desigual e incierta.

 

En medio de los cierres económicos como respuesta al virus, el rápido despliegue de 12 trillones de dólares (10,2 billones de euros) emitidos por los gobiernos en todo el mundo ayudó a salvar vidas, empresas y evitó una catástrofe financiera. Pese a ello, la duradera y grave naturaleza de la crisis, que ha provocado un desempleo masivo y más de un millón de muertes, significa que el apoyo del gobierno seguirá siendo fundamental.

 

Por lo tanto, las previsiones del FMI van cargadas de riesgos inusualmente grandes, especialmente para las economías emergentes y en desarrollo, donde las perspectivas empeoran significativamente en comparación con el pronóstico de junio. De hecho, los países ricos están más aislados de los choques extremos y es en éstos a dónde se destina casi el 90% de todo el estímulo global.

 

Por otro lado, los mercados emergentes y las economías en desarrollo crecieron constantemente en las dos décadas precedentes a la pandemia de Covid-19, permitiendo avances muy necesarios en la reducción de la pobreza y la esperanza de vida, mayor integración de la mujer en el mercado laboral e importantes reducciones del desempleo juvenil, pero la crisis ahora pone en riesgo gran parte de ese progreso a la vez que amplía aún más la brecha entre ricos y pobres, ya que las medidas para contener la pandemia han tenido efectos desproporcionados en países con sociedades más vulnerables.

 

Recuperación de varias velocidades

 

Al mejorar el pronóstico del PIB para 2020 en 0,8%, el FMI considera especialmente que China, donde se originó el coronavirus, se está recuperando más rápido que el resto del mundo y prevé que crezca un 1,9% este año (frente al 6,1% de 2019) y un 8,2% en 2021.

 

Es muy destacable la rápida y exitosa respuesta de este país tanto para controlar la propagación del nuevo coronavirus como para respaldar la economía con una combinación de recortes de tasas de interés, crédito a los gobiernos provinciales y programas de préstamos para pequeñas y medianas empresas. Además, su apertura permitió a sus exportaciones ser un motor de crecimiento, viéndose también favorecidas por la fuerte demanda mundial de sus equipos médicos.

 

Una ventaja global

 

Al volver al trabajo antes que otros países, China obtiene una porción aún mayor de participación de mercado en industrias clave de exportación manufacturera y de materias primas.

 

La producción mundial de acero cayó con fuerza este año, por lo que la participación de China como productor solo puede aumentar, estimándose una representación de hasta el 60% al cierre de 2020 y en consecuencia al tener tal ventajosa posición, su superávit comercial seguirá ampliándose.

 

El año pasado, la guerra comercial y un entorno operativo difícil llevaron a algunas empresas estadounidenses a trasladar parte de su cadena de suministro fuera de China, principalmente al Sudeste Asiático (con Vietnam como principal destino y cuyo país se espera que crezca un impresionante 2,8%), donde los costes laborales se han mantenido más bajos. Este año, en cambio, la situación apunta en sentido contrario, ya que al recuperarse tan pronto el mercado chino éste apunta a ser de los más interesantes.

 

Las economías emergentes y en desarrollo, las más afectadas

 

Según los últimos datos publicado por el FMI, los más afectados serán los mercados emergentes y en desarrollo donde los ahorros de las familias son escasos, los recursos gubernamentales limitados y las medidas para mitigar el virus, como el distanciamiento social, son difíciles de aplicar. 

 

En estas economías, el gasto para afrontar las consecuencias de la pandemia, junto con las obligaciones de sus deudas han dejado a países como Egipto, Sudáfrica o Brasil con agujeros presupuestarios masivos y el turismo, un generador de ingresos fundamental para muchos mercados emergentes, se ha derrumbado. 

 

Por otro lado, las economías que dependen de la energía, la exportación de recursos naturales y las remesas del extranjero también están pasando apuros.

 

En ese sentido, las proyecciones del FMI apuntan a una contracción del 3% en 2020 para el PIB de los mercados emergentes y economías en desarrollo, y del 5% si excluimos a China, a la vez que el crecimiento proyectado para 2021 del 5,4% también se debe a la aportación de este país.

 

De ente todas las regiones, se espera que África subsahariana sea la más afectada, seguida de India, Oriente Medio y América Latina, donde Brasil y México también se ven muy afectados por una gestión política deficiente a la vez que Perú y Chile han sufrido por la caída de los precios de las materias primas.

 

Por su parte, Turquía en general ha tenido un buen desempeño durante la pandemia. Un cierre rápido seguido de medidas efectivas de localización y seguimiento de casos permitió que su industria turística reabriera parcialmente. Sin embargo, la dependencia del país de los flujos internacionales de capital, junto con el aumento de la inflación han limitado su éxito.

 

Por el contrario, Asia se verá ayudada por la recuperación de China y la rápida respuesta ante la pandemia de países como Corea del Sur, Taiwán, Tailandia, Vietnam, Malasia y Singapur, que se espera que contribuya a una recuperación económica más sólida y sostenible.

 

La delicada situación en África subsahariana

 

Impulsado por las consecuencias económicas de la pandemia mundial, se prevé que el crecimiento en África subsahariana sea del -3,3% en 2020, empujando a la región a su primera recesión en 25 años, lo que podría llevar a 40 millones de personas a la pobreza extrema, borrando al menos cinco años de progreso en la lucha contra la pobreza.

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