El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián (d), la número dos de Podemos, Irene Montero, han protagonizado un acto moderado por Xavier Domenech (c). EFE/Enric FontcubertaLa propuesta de unidad que escenificaron este jueves en Barcelona Irene Montero y Gabriel Rufián ha reabierto el debate sobre una posible candidatura conjunta a la izquierda del PSOE, pero por ahora no ha encontrado un respaldo claro en el resto del espacio. La dirigente de Podemos insistió este viernes en la idea de que ambos puedan “hacer equipo” y actuar como fuerzas motrices de una futura confluencia, aunque la recepción en otras formaciones ha oscilado entre la frialdad, el silencio estratégico y el rechazo directo.
El punto de partida fue el acto “Què s’ha de fer?”, celebrado el jueves en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona y moderado por Xavier Domènech, donde Montero y Rufián defendieron la necesidad de reconstruir un frente amplio para frenar a la derecha y a la extrema derecha. Ambos deslizaron incluso la posibilidad de que Podemos y ERC desempeñen un papel central en ese proceso, una hipótesis que el propio Rufián volvió a vincular al riesgo de que las izquierdas concurran divididas a las próximas generales.
La propia Montero quiso dar continuidad al mensaje al día siguiente. En varias entrevistas reclamó negociaciones con “discreción” y “respeto”, y defendió que “tenemos que hablar con todo el mundo” para intentar construir una candidatura fuerte. Su planteamiento, sin embargo, choca de entrada con la posición oficial de ERC, que ha vuelto a marcar distancias con cualquier operación que diluya el perfil propio del partido en el ámbito estatal.
La respuesta más contundente llegó precisamente desde Esquerra Republicana. Su portavoz, Isaac Albert, reiteró este viernes que la prioridad del partido es “Catalunya, su gente, su lengua y sus intereses” y subrayó que ERC no es “la izquierda del PSOE”, sino “la izquierda nacional de Cataluña”. Albert admitió que su formación puede “ayudar”, pero no “resolver” las disputas de la izquierda española, un mensaje que en la práctica vuelve a cerrar la puerta a la fórmula que sugieren Montero y Rufián.
En Sumar, la reacción fue mucho más templada. El espacio de Yolanda Díaz evitó una desautorización frontal y optó por encajar la cita dentro de la conversación más amplia sobre la recomposición del bloque progresista. Según EFE, fuentes de Movimiento Sumar se limitaron a señalar que todo lo que ayude a movilizar al electorado progresista y a reeditar un Gobierno de coalición “bienvenido sea”, mientras Lara Hernández definió el coloquio como “un paso más” en la construcción de una candidatura unitaria. Aun así, el tono fue más diplomático que entusiasta.
Izquierda Unida, por su parte, optó por no entrar de lleno en el posible tándem entre Montero y Rufián y puso el foco en el acuerdo alcanzado en Andalucía entre IU, Sumar y Podemos para las elecciones del 17 de mayo. Esa elección del silencio revela que, por ahora, IU prefiere agarrarse a una confluencia ya cerrada antes que avalar públicamente una nueva operación aún verde y políticamente resbaladiza.
Quienes sí mostraron una mayor receptividad fueron los Comuns. Su portavoz en el Parlament, David Cid, avaló la idea de construir “candidaturas unitarias” y cargó contra el “portazo agresivo” que, a su juicio, ERC ha dado a la propuesta. Aun así, también dejó claro que cualquier frente amplio carecería de sentido si se plantea sin el espacio político que representan los comunes. Es decir, apoyo sí, pero con sitio en la mesa y sin numeritos de club privado.
El episodio ver con claridad el momento que vive la izquierda alternativa. Podemos intenta volver al centro de la conversación; Rufián sigue empujando una fórmula que incomoda a su propia dirección; ERC protege su autonomía catalana; y Sumar continúa su propio proceso de articulación de cara a 2027, con un nuevo acto previsto en Sevilla el 19 de abril junto a IU, Más Madrid y Comuns.







