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INTERNACIONAL

Brasil mira a España como socio clave en Europa

La agencia pública APEX Brasil ve una oportunidad clara para ampliar las ventas al mercado español con productos agroalimentarios, componentes industriales y combustibles renovables, en vísperas de la aplicación provisional del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur a partir del 1 de mayo

Alba Molina Domingo, 19 de Abril de 2026 Tiempo de lectura:
Fotografía que muestra el puerto de Balboa (Pacífico) en Ciudad de Panamá (Panamá), en una imagen de archivo. EFE/Carlos LemosFotografía que muestra el puerto de Balboa (Pacífico) en Ciudad de Panamá (Panamá), en una imagen de archivo. EFE/Carlos Lemos

Brasil quiere aprovechar el momento político y comercial para estrechar aún más su relación con España. La coincidencia entre los gobiernos de Pedro Sánchez y Luiz Inácio Lula da Silva, la celebración de la I Cumbre España-Brasil y la aplicación provisional del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur a partir del 1 de mayo de 2026 han abierto una ventana de oportunidad que Brasil quiere llenar con más negocio, más inversión y una oferta exportadora que abarca desde frutas y carne bovina hasta biocombustibles y componentes industriales.

 

El mensaje lo ha verbalizado el presidente de la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (APEX Brasil), Laudemir Müller, que sitúa a España como uno de los grandes beneficiados potenciales del nuevo marco comercial entre ambos bloques. En una entrevista con Efeagro, Müller sostiene que la sintonía política entre Madrid y Brasilia se traduce también en una oportunidad económica en un contexto internacional marcado por guerras, aranceles y tensiones comerciales crecientes.

 

Los números explican el interés. El comercio bilateral entre ambos países se ha duplicado en la última década y se situó en 2025 cerca de los 13.000 millones de dólares, con España consolidada como el quinto destino mundial de las exportaciones brasileñas. En ese flujo destacan las ventas de petróleo, soja, piensos para animales y minerales de cobre, lo que refleja el peso de la industria extractiva y del sector primario brasileño en la relación comercial actual.

 

APEX Brasil ha identificado 418 productos con potencial de entrada o crecimiento en el mercado español, entre ellos aguacates, piezas para motores, carne bovina deshuesada y distintos bienes ligados a la transición energética. Müller asegura además que la nueva fase del acuerdo UE-Mercosur dejará 543 productos brasileños sin arancel desde mayo, con la expectativa de elevar en 1.000 millones de dólares el flujo comercial hacia el bloque europeo.

 

Dentro de esa ofensiva exportadora, el sector agroalimentario ocupa un lugar central. Brasil confía en reforzar sus ventas de frutas en Europa aprovechando la complementariedad estacional con el invierno europeo, cuando la disponibilidad local es menor. También quiere ganar espacio en etanol, biodiésel y carne bovina, terrenos especialmente sensibles en Europa y sobre los que el acuerdo con Mercosur sigue despertando recelos en parte del sector agrario comunitario.

 

Müller intenta rebajar esas resistencias subrayando que los productos más sensibles cuentan con cuotas y salvaguardas negociadas para evitar desequilibrios. Y añade otro mensaje que Brasil quiere colocar con fuerza en Europa: que su agricultura no puede reducirse a un estereotipo extractivo, sino que combina tecnología tropical propia, agricultura regenerativa e integración entre agricultura, ganadería y silvicultura.

 

La cumbre celebrada en Barcelona ha servido además para dar contenido político a esa aproximación. Sánchez y Lula reforzaron su cooperación estratégica en la primera cumbre bilateral entre ambos países y auspiciaron la firma de 15 acuerdos en ámbitos como comercio, espacio, innovación y materias primas críticas. En paralelo, el Ministerio de Economía español informó de dos pactos específicos para impulsar la competitividad de las pymes y reforzar la cooperación en minerales críticos, una señal bastante clara de por dónde quieren crecer ambos gobiernos.

 

Por otro lado, Müller animó a invertir en Brasil, al que presentó como un país estable, con inflación bajo control, más empleo, más consumo y una posición activa en debates como la transición energética y la sostenibilidad. España, mientras tanto, mantiene una presencia empresarial muy consolidada en Brasil a través de grupos como Aena o Telefónica, mientras la inversión brasileña en España se mueve ya desde las proteínas animales hasta la transformación digital.

 

Lo que intenta hacer Brasil es convertir la buena sintonía política con España en una palanca para ganar peso dentro del mercado europeo justo cuando la aplicación provisional del acuerdo con Mercosur cambia el tablero. España puede funcionar como socio, como puerta de entrada y como aliado dentro de la UE. Y Brasil llega a esa partida con una oferta amplia, una narrativa de complementariedad económica y un empeño claro en que esta vez Mercosur no se quede solo en promesa diplomática.

 

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