Norberto Sámper, director de La Higuera de la Poca Vergüenza, durante su intervención en el programa especial de MurciaEconomía Radio desde el Museo Barón de BenifayóEl Museo Barón de Benifayó de San Pedro del Pinatar celebraba sus 25 años de historia y MurciaEconomía Radio quiso mirar esa conmemoración no solo desde el patrimonio, sino también desde quienes han crecido alrededor de la cultura del municipio. Uno de ellos es Norberto Samper, director de La Higuera de la Poca Vergüenza, un espacio artístico que en apenas unos años se ha hecho un hueco propio en el panorama escénico regional.
Samper habló desde la memoria personal y desde la experiencia profesional. Para él, el museo no es únicamente un edificio emblemático ni una institución cultural consolidada. Es también una imagen de infancia, un lugar que vio transformarse con el paso del tiempo. “Yo recuerdo, cuando era pequeñito, que pasaba por delante de lo que ahora es el museo y estaba abandonado”, señaló.
La relación de Norberto Samper con el museo viene de lejos. Antes de convertirse en profesional de las artes escénicas, formó parte de una pequeña iniciativa cultural en San Pedro del Pinatar, la Asociación Cultural La Llana, que compartió espacio con la antigua sede del museo. Aquella etapa, recordó, fue también el inicio de una relación estrecha con Marcos Gracia, director del centro museístico.
“Desde que empecé a hacer cosas a nivel cultural en San Pedro del Pinatar conozco a Marcos, entonces hemos ido de la mano casi, casi”, explicó. Ese vínculo se ha mantenido después a través de proyectos escénicos, visitas teatralizadas y colaboraciones culturales en torno al propio museo.
La Higuera de la Poca Vergüenza es un espacio creativo, artístico y social ubicado en el centro de San Pedro del Pinatar, donde conviven una escuela de artes escénicas, la sede de una compañía artística profesional multidisciplinar y un teatro con programación propia de teatro, música, exposiciones, talleres, proyectos audiovisuales y actividades familiares, que "se adapta, se suma, se mueve con cualquier movimiento cultural que haya en San Pedro del Pinatar”,
El crecimiento del proyecto ha sido rápido. Samper recordó que La Higuera abrió sus puertas en 2023 y que, desde entonces, ha superado los 250 alumnos en su escuela. “No somos conscientes de lo que hemos logrado”, reconoció. El día a día, explicó, empuja a seguir trabajando sin demasiada pausa, hasta que uno se detiene y comprueba la dimensión que ha alcanzado el proyecto.
La Higuera funciona también como compañía profesional, forma parte del circuito RE-CREA de audiencias escolares de la Región de Murcia y participa en Murcia Escena. RE-CREA, impulsado por Murcia a Escena, nace precisamente para acercar las artes escénicas al ámbito educativo y ofrecer al alumnado experiencias que complementen su formación académica y personal.
“Como compañía profesional de teatro estamos dentro de RE-CREA, el circuito de audiencias escolares que acaba de nacer en la Región de Murcia. Somos miembros de Murcia Escena en la directiva. Como sala estamos a las expensas de entrar dentro del circuito de teatros alternativos de España”, explicó Samper.
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La cultura de cercanía también crea público, escuela y empleo
Frente a una programación basada únicamente en grandes festivales, auditorios o eventos de alto impacto, Samper defendió la necesidad de sostener también una cultura cotidiana, cercana y accesible. La de las salas pequeñas. La de los alumnos que ensayan durante meses. La de los espectáculos de pequeño formato.
“Evidentemente hay muchos tipos de cultura, tiene que haber cultura de todo tipo, pero no nos podemos alejar del ciudadano de a pie, del día a día”, afirmó. Para Samper, una cultura demasiado elitista corre el riesgo de distanciarse de la gente. “Al final lo único que hace es alejarse del pueblo, de las personas”, advirtió.
Ahí es donde La Higuera reivindica su espacio. No compite con los grandes auditorios ni pretende ocupar su lugar. Su apuesta es otra: una sala alternativa, un teatro de cercanía y una escuela en la que los alumnos no solo aprenden técnica, sino que conviven con el escenario real desde el primer día. “No tiene nada que ver que un niño de 10 años esté ensayando durante un año en donde va a actuar, con luces, con un escenario y con el graderío ya puesto, a vérselas el primer día con los focos”, explicó.
La programación de La Higuera se nutre de espectáculos de pequeño formato llegados de distintos puntos del país. Samper citó compañías procedentes de la Comunidad Valenciana, Madrid o Extremadura, y destacó que este tipo de salas son más habituales en otros territorios que en la Región de Murcia. “Una sala como La Higuera en la Región de Murcia no hay ninguna”, aseguró.
Ese es uno de los motivos por los que el espacio aspira a integrarse en la Red de Teatros Alternativos, una asociación nacida en 1992 con el objetivo de promocionar y difundir la creación escénica contemporánea y favorecer la relación entre compañías, creadores y públicos.
La pregunta inevitable era cómo se sostiene una programación alternativa desde un municipio como San Pedro del Pinatar. “Con muchas ganas y mucha paciencia”. También con años de oficio. Tanto él como Cintia de Andrés, la otra parte de La Higuera, han desarrollado una trayectoria previa que les ha permitido construir una red de contactos profesionales.
“Como hemos tenido tan buena acogida, ya hay compañías que nos escriben”, explicó. Compañías que han actuado en San Pedro del Pinatar han recomendado la sala a otras, atraídas por el espacio, por el trato y por la respuesta del público. “El boca a boca está haciendo que esto crezca y la programación, a día de hoy, casi casi se crea sola de las propuestas que nos llegan desde las compañías”, señaló.
La conversación también situó a La Higuera dentro de un momento especialmente relevante para la cultura de San Pedro del Pinatar. En octubre de 2024, el municipio inauguró el Teatro Geli Albaladejo, un nuevo espacio cultural con auditorio para 500 espectadores, caja escénica de más de 190 metros cuadrados, sala polivalente y cafetería, entre otros servicios. Para Samper, esta apertura suma, pero no sustituye la función de otros espacios más pequeños y alternativos.
“Como buen activista cultural siempre hay que pedir más”, reconoció. Sin embargo, también admitió que San Pedro del Pinatar vive un momento de crecimiento cultural, con el Museo Barón de Benifayó como uno de sus epicentros, el Teatro Geli Albaladejo como nuevo equipamiento y La Higuera de la Poca Vergüenza como iniciativa privada que aporta otro lenguaje y otro ritmo.
Para La Higuera, el horizonte se formula casi como una escena soñada: volver dentro de 25 años a un programa especial y poder celebrar su propio aniversario. “Ojalá pudiéramos decir: feliz 25 aniversario de La Higuera de la Poca Vergüenza”, concluyó. Sería una buena noticia. Porque cada vez que una sala pequeña logra mantenerse en pie, también se sostiene una parte esencial de la cultura: la que se construye cerca, con oficio, con público fiel y con raíces en el territorio.






