Ángel Escribano, presidente de Indra y Javier Escribano, presidente de EM&E - Europa PressEscribano Mechanical & Engineering sale del accionariado de Indra. Advanced Engineering & Manufacturing, el vehículo inversor de los hermanos Javier y Ángel Escribano, ha vendido la totalidad de su participación del 14,3% en la compañía tecnológica y de defensa mediante una colocación acelerada lanzada tras el cierre del mercado. La operación está valorada en más de 1.300 millones de euros, según la cotización de Indra al cierre de la sesión.
La salida supone el final de una etapa de tres años en el capital de Indra y deja a los Escribano fuera de una compañía en la que habían llegado a convertirse en el segundo mayor accionista, solo por detrás de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que mantiene alrededor del 28% del capital. EM&E había construido su posición de forma progresiva hasta alcanzar el 14,3%, equivalente a unos 25,26 millones de acciones.
La sociedad comunicó la operación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, donde notificó que había transmitido la totalidad de su participación en Indra. Como consecuencia, Advanced Engineering & Manufacturing deja de ostentar presencia accionarial en la compañía. La identidad del comprador o compradores no ha sido comunicada por el momento, por lo que queda por conocer si el paquete se ha colocado entre varios inversores institucionales o si ha terminado en manos de un único accionista relevante.
La venta se produce en un momento especialmente sensible para Indra, inmersa en los últimos meses en una intensa crisis de gobernanza vinculada a la posible integración con EM&E. La operación industrial, planteada como una fórmula para reforzar un gran grupo español de defensa, quedó en suspenso después de que la SEPI trasladara sus dudas por el posible conflicto de interés derivado de la doble condición de Ángel Escribano, entonces presidente de Indra y propietario, junto a su hermano Javier, de EM&E.
Paralelamente a la venta, Indra ha comunicado también a la CNMV la dimisión “firme e irrevocable” de Javier Escribano Ruiz como consejero dominical, con efectos desde el 5 de mayo de 2026. La renuncia se produce “tras haber transmitido dicho accionista la totalidad de su participación accionarial en el capital social de Indra”, según recoge la comunicación oficial de la compañía.
La salida de Javier Escribano del consejo llega apenas un mes después de la dimisión de su hermano Ángel Escribano como presidente de Indra. El empresario dejó el cargo el pasado 1 de abril, tras semanas de tensión por la fallida integración con EM&E. Posteriormente, el consejo de administración nombró a Ángel Simón, ex consejero delegado de CriteriaCaixa, como nuevo presidente no ejecutivo, mientras José Vicente de los Mozos se mantiene como consejero delegado y primer ejecutivo de la compañía.
La participación vendida por EM&E había experimentado una fuerte revalorización desde la entrada de los Escribano en Indra. La familia notificó su primera posición relevante en 2023, con un 3,4%, y fue elevando su presencia hasta el 8% ese mismo año y posteriormente hasta el 14,3%, hasta consolidarse como el principal accionista privado de la compañía. Con la cotización de Indra en máximos, la desinversión permite a los Escribano obtener elevadas plusvalías, estimadas por distintas fuentes de mercado en varios cientos de millones de euros.
Además, la operación tiene una lectura industrial y política evidente, ya que la presencia de EM&E en Indra se había interpretado como una pieza clave en la construcción de un posible campeón nacional de defensa, en un contexto europeo marcado por el aumento del gasto militar, la autonomía estratégica y la necesidad de reforzar capacidades tecnológicas propias. EM&E, especializada en sistemas de defensa, armamento, optrónica y soluciones de alta precisión, complementaba algunas de las áreas de Indra en defensa, espacio y tecnología avanzada.
Sin embargo, la integración terminó encallando entre dudas de gobernanza, recelos accionariales y presión institucional. EM&E comunicó en marzo que se retiraba de la operación al considerar que no se daban las circunstancias para continuar con el proceso, después de que la SEPI pidiera resolver el conflicto de interés. Semanas después, Indra y Escribano retomaron contactos para estudiar un posible encaje, aunque sin una decisión definitiva sobre el futuro de la operación.
En la presentación de resultados del primer trimestre, el consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, dejó abierta la puerta a analizar de nuevo la operación si EM&E decidía retomarla, aunque subrayó que la tecnológica no tenía “nada que decidir” mientras la otra parte no moviera ficha.
La venta del 14,3% cambia ahora el tablero. Al desaparecer la posición accionarial de los Escribano en Indra y la presencia directa de Javier Escribano en el consejo, se reduce uno de los elementos que había alimentado las dudas sobre el conflicto de interés. No obstante, el futuro de una eventual integración entre Indra y EM&E sigue sin estar despejado y dependerá de las condiciones industriales, financieras y políticas que puedan articularse en los próximos meses.
Para Indra, la salida de EM&E supone la pérdida de su principal accionista privado, pero también abre una etapa con una estructura accionarial menos tensionada. Para los Escribano, la operación representa una salida con fuertes ganancias después de tres años de inversión creciente en una compañía estratégica para la defensa española. Y para el sector, deja una pregunta todavía en el aire: si el proyecto de un gran polo nacional de defensa queda enterrado o simplemente cambia de carretera para intentar llegar al mismo destino.










