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Podemos llama a una alianza entre generaciones para hacer posible la construcción de un nuevo pacto social, pues entendemos que el que dio lugar a la democracia –duramente conquistado por nuestros abuelos y padres- ha saltado en mil pedazos, traicionado y maltratado por unas élites políticas y económicas que han venido degradando y corrompiendo la vida cívica.
Los impuestos son una formidable expresión de la solidaridad entre generaciones, pues a través de la recaudación del Estado, unas generaciones financian las necesidades de servicios y derechos de las siguientes generaciones, y así sucesivamente. Esta alianza de generaciones, forjada por la mediación de la política fiscal del Estado, debemos llamarla patria. Y es propio de patriotas defender este vínculo que nos integra a todos en una poderosa red de interdependencias mutuas, en la que se demuestra que nos necesitamos los unos a los otros para ser una comunidad de ciudadanos libres.
A través de la política fiscal se hace visible la responsabilidad de ciudadanos que se solidarizan los unos con los otros y construyen una patria llamada España. Podemos cuando habla de una política de impuestos habla de una política de y para la patria. Hacer patria es construir solidaridad entre los ciudadanos y entre las generaciones. Por ello hemos de perseguir a aquellos que defraudan y evaden impuestos: más de 253.000 millones de euros escapan en España al control del fisco, esto es, el 25,6% del Producto Interior Bruto, casi siete puntos porcentuales más desde que se inició la crisis en 2008, año en que la tasa oscilaba en torno al 17,85%, lo que supone un aumento de 6,8 puntos (según el informe El avance del fraude en España durante la crisis publicado por el sindicato de técnicos de Hacienda (Gestha) y la Universidad Rovira y Virgili). El fraude fiscal, hay que decirlo con firmeza, es propio de aquellos que no quieren hacerse responsable del presente y futuro de sus gentes y de su patria.
Igualmente defender la progresividad fiscal forma parte de la construcción del vínculo patriótico, pues los que más tienen es de justicia que paguen un poco más que los que menos tienen. Con la progresividad, los desiguales económicamente se reconocen y vinculan en una comunidad de semejantes. La progresividad de los impuestos permite que individuos que no son iguales (económicamente), sin embargo, estén integrados pues se sienten semejantes entre sí, dado que queda mitigada entre ellos la distancia y desigualdad económica. Por ello, por responsabilidad con esa sociedad de semejantes que queremos que sea España, Podemos no propone aumentar los impuestos a los asalariados ni a las clases medias, sino a aquellos que más rendimientos generan y que están en disposición de contribuir con mayor suficiencia.
Es una irresponsabilidad proponer la reducción del tramo autonómico del IRPF que llega hasta el 2%, como hacen el PP, Ciudadanos y hasta el PSOE. No es así como mantendremos la civilización del servicio público que es el fundamento de la comunidad de ciudadanos semejantes y libres que se reconocen como parte de una patria. Podemos no apuesta por una reducción general del IRPF, sino que estudiaremos la adopción de una serie de deducciones en renta (gasto educativo, gastos médicos, etc.) que discrimen la reducción de impuestos a favor de ciudadanos y familias que asumen un fuerte esfuerzo en gastos relacionados con la educación, la sanidad o la vivienda. Por ejemplo, muchas familias tienen altos gastos en sus hijos cuando necesitan la labor profesional de un logopeda, ¿porqué no recompensar este esfuerzo educativo con una reducción fiscal, máxime si esta inversión que hace la familia va a redundar en el beneficio de la colectividad y de la comunidad educativa? Igualmente defendemos una reforma del Impuesto sobre Patrimonio y una mejora en su control.
En cuanto al Impuesto sobre Sucesiones, Podemos trabajará en una doble línea. Por un lado, en la fijación de una horquilla estatal que equipare el efecto del impuesto entre todas las comunidades autónomas (en la actualidad, la diferencia del tipo impositivo es irracional y antipatriótica). Por otro lado, fijará un mínimo exento por heredero que permita a trabajadores y clases medias aceptar la herencia con una escasa carga impositiva. Seguramente habrá que estudiar que los herederos de pequeños patrimonios, hasta cierta cantidad por heredero, tienen que estar totalmente bonificados. Por el contrario, las herencias grandes, que por su montante no pueden provenir del ahorro y trabajo familiar, y superen los mínimos bonificados, son a las que no se les debe aplicar la bonificación y a las que se le tiene que aplicar en su totalidad la actual escala.
En materia de Impuesto sobre Sucesiones, estamos asistiendo a un planteamiento hipócrita por parte del PP (y en menor medida del PSOE). Ahora dicen de introducir una bonificación del Impuesto del 99% cuando en la presente legislatura lo han subido en dos ocasiones (por la vía de reducir la exención por heredero -que ha pasado de 450.000 a 300.000 euros- y porque ahora no existe reducción autonómica, salvo en caso de vivienda habitual o acciones de empresas con actividad productiva). Y además, están esquilmando las arcas de las clases más bajas cuando el mismo partido en Madrid mantiene una bonificación del 99% (eso no es precisamente una política responsable de Estado).
Finalmente, las reducciones de impuestos deben focalizarse en los indirectos y en las tasas que no tienen progresividad (como el IVA cultural). Igualmente los módulos de PYMES y autónomos deben reformarse en profundidad para que no sean una forma de estrangulamiento de la actividad económica de estos sectores.
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