La batalla contra un juego imparable
Una de las prioridades del nuevo Gobierno es frenar el crecimiento desmesurado del juego, en Internet (se ha quintuplicado en 6 años) y en los salones de barrio, lo que ha provocado un aumento de la ludopatía, sobre todo entre los jóvenes. Para conseguirlo, regulará las aperturas de nuevos salones y la publicidad del juego online. El sector ha querido anticiparse y desde ayer, 15 de enero, ha acordado auto limitar la presencia de “famosos” en los anuncios de juego, aunque con “truco”: sólo dejarán de salir futbolistas y famosos vinculados a los niños, no el resto. El Gobierno quiere ir más allá y limitar la publicidad del juego (como se hace con el alcohol y el tabaco) y la apertura de salones de juego. Y destinar parte de los impuestos del juego a paliar los daños de la ludopatía, porque no hay medios en la sanidad pública para atender a los adictos. Jugar sí, pero con cabeza, sin jugarse la salud y la familia.
Los españoles seguimos siendo muy aficionados al juego y en 2018 gastamos 47.434 millones en juegos y apuestas, un 13,4% más que en 2017, según el último informe sobre el juego elaborado por CEJUEGO y la Universidad Carlos III. Casi dos tercios (29.617 millones) lo gastamos en los juegos presenciales de siempre: loterías (5.224 millones), primitiva (3.556 millones), ONCE (2.160 millones), casinos y máquinas (10.257 millones), bingos (2.055 millones), salones de juego (3.391 millones), apuestas deportivas (1.878 millones), máquinas en bares (8.716) y bingos (301 millones). Pero año tras año gana terreno el juego online, que ya supone el 38% del juego total, con 17.817,9 millones jugados en 2018, una cifra que supone multiplicar por 5,6 lo jugado en 2013 (3.352 millones de euros), el primer año completo del juego online en España, legalizado en junio de 2012.
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