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Opinión |
Jueves, 06 de Febrero de 2020

¿Maristas-Leninistas?

 

Ya advirtió el gran Papa Pablo VI, en los años 70 del pasado siglo, gravemente alarmado, que el humo de Satanás se había infiltrado por las puertas de la Iglesia. Pero no sospechaba que la humareda fuese tanta y que el fuego estuviese ya consumiendo hasta lo más sagrado. A este paso, bajo Bergoglio, no queda en pie ni la cúpula de San Pedro, pero las parrillas de los domingos estarán en su punto. El señor editor de este artículo me hará el favor, si puede, de acompañar el texto con la foto de un papel emitido a fecha 4 del corriente mes por el colegio de los Maristas de la Sagrada Familia en Cartagena, dirigido a los padres de los alumnos. Pensé que era un "fake", naturalmente, porque soy muy bien pensado a pesar de que las grandes tragedias de mi vida han venido siempre por el exceso de optimismo. Sin embargo, al parecer no es ninguna broma.

 

En el papel se hace saber que "el departamento de Orientación, junto con los tutores y la profesora de música" van a desarrollar para dichos alumnos una actividad intitulada "¿Qué música escuchamos?". La organiza una tal concejalía de Igualdad, impartiéndola una licenciada en psicología, anuncian, porque se supone que eso tranquiliza. Se hace dentro del horario escolar, un punto fundamental a tener en cuenta. Los "objetivos" declarados de esta actividad son los habituales de la germanía pedagoga, que por una vez no necesitan una paciente traducción al castellano. O sea, que los niños sean capaces de detectar contenidos sexistas y violentos, convirtiéndoles en una especia de confidentes de la moral, fomentar relaciones afectivas igualitarias y "menos violentas" (sic), la "visualización" (sic) de la falta de "neutralidad" (sic) de las canciones pop y, de nuevo, detectar los contenidos sexistas y la violencia -me violenta tanto citar la violencia en tan pocas líneas- en algunas canciones. Nada reseñable. El similiquitruqui de estos tiempos.

 

Pero hay un punto, entre esos objetivos, algo más que inquietante, por no decir espeluznante: "Desmontar estereotipos de género que determinen la idea femenina del amor romántico y perdurable". Una idea diabólica de Padre y muy Señor mío. Y se da bajo las amorosas manos de los hermanos Maristas, si esto no es un "fake", como digo. ¿Maristas-leninistas? El amor romántico y perdurable resulta que es uno de los fundamentos de la religión católica y, por extensión, cristiana. El amor romántico y perdurable, y no el interés material o el acuerdo entre familias, basamenta (basamenta: ya se me ha colado el idioma pedagogo) el sacramento del matrimonio, por ejemplo. Sin amor romántico sólo hay satisfacción de los instintos. Sin amor romántico no hay Iglesia, por que la grey católica se convierte en una masa amorfa que niega la espiritualidad y se entrega a a las bajas pasiones. Sin amor romántico no hay Dios posible. Tampoco, claro, hay Hermanos Maristas. Qué buenos son que nos llevan de excursión. Pero, ¿de excursión hacia dónde? Evidentemente, sólo puede ser un sitio que no está en ninguna parte y está en todas: hacia el Infierno soñado por Marx y ejecutado por Lenin, que despojaba a la pobre gente de toda esperanza que no fuese materialista, es decir, metida en un Averno interior (también lo fue exterior) sin remedio. 

 

Mis preguntas creo que son pertinentes, si esto no es un "fake", como al parecer no lo es: ¿Saben los Hermanos Maristas algo de los propios papeles que expiden, tan sueltos de cuerpo? ¿Siguen existiendo los Maristas? ¿El obispo, el Nuncio, toda esa gente, sabían algo de esto? ¿Siguen existiendo el obispo, el Nuncio y toda esa gente, bajo Bergoglio? ¿Sabe algo el Vaticano? ¿Sigue existiendo tal y como lo conocimos el Vaticano? La Iglesia, ¿se ha disuelto y no nos hemos enterado? ¿Y Dios, qué dice de todo esto? Porque el Satanás al que aludía Pablo VI ya sabemos lo que dice: no hay que faltar a clase, niñas y niños. Ante este tipo de cosas. ¿No es necesario el "pin parental"? Y no se vayan todavía, que aún hay más.       

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