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Opinión |
Jueves, 16 de Enero de 2020

Pactar con Sánchez

 

El PP va a seguir una estrategia política que me parece acertada. Intentar llegar a pactos de calado con el actual Gobierno de Sánchez, Iglesias, Rufián, Guitarte, "et al". Es una estrategia política muy acertada, a condición de no creérsela. A condición de que sea una honrosa escenificación de urbanidad de cara a la galería, por guardar esas formas que ya nadie se molesta en guardar. Si alguien en el PP se creyera de verdad que esa estrategia va a ir algún sitio, indicaría que no han entendido nada de la naturaleza de lo que tienen enfrente, su plan admirablemente trazado y sus fines vislumbrables con toda claridad. A veces tengo la impresión que algunos en el centro derecha, y espero que esos algunos no estén entre los que tienen puestos de alta responsabilidad, van aún con el reloj parado en 2004, cuando todo cambió para siempre y para mal, se acepte o no. Desde entonces, no tratan necesariamente con caballeros.

 

El enorme problema de la gente de orden, como he escrito alguna vez, es que cree que la otra gente a la que se enfrenta también es de orden. La gente de orden es incapaz de ponerse en el pensamiento de la gente que no es de orden. Los primeros no pueden prever lo que van a hacer los segundos, porque les parece inaudito, inconcebible, les saca de su zona de confort. Y ahí pierden siempre la partida. Por eso son necesarios los cabronazos y los macarras en todos los partidos, gente que muerda y no sólo que sepa hacerse el nudo "windsor", y más en las circunstancias extraordinarias durante esta hora del país. Hacen falta menos Borjas Sémper, menos Lassalles y más de lo otro, sea lo que sea lo otro.

 

El PP, si sigue esa estrategia que con tanto tino proponen algunos importantes barones, ganará votos sin duda cuando haya nuevas elecciones (no se preocupen, no hay por qué temer que no haya nuevas convocatorias, existen elecciones también en Venezuela y hasta en Cuba, así que ya pueden dormir). Pero me alarmaría que los populares y todo lo que hay a la derecha de la izquierda radical, descontados los independentistas, creyesen que eso de querer pactar con Sánchez va a alguna otra parte y que pueden conseguir en serio otro acuerdo con el actual gobierno que frene lo irrefrenable. Veo complicado otro acuerdo que no sea una "hoja de ruta" sobre cómo va a desaparecer de escena el centro y la derecha en este país, si en cómodos o incómodos plazos, si de buen grado o por la fuerza. 

 

Decía un autor inglés que ahora no recuerdo que los cultos son sistemáticamente engañados por los ignorantes, porque los ignorantes sospechan que los demás no respetan su inteligencia, y entonces se comportan con recelo y astucia. Mientras los cultos, seguros de sí mismos, confiados ("confiantes", solía decir el bueno de Mariano Rajoy, ese hombre de orden), en el fondo lo que quieren es que los engañen y van tan contentos a ello. Espero que en el PP no hayan abandonado sus mucho más que justificadas sospechas respecto al actual Gobierno, porque entonces este asunto de España estaría aún peor de lo que se cree.

 

Vamos a contarnos la verdad. Actualmente en España por el mar corren las liebres y por el monte las sardinas. En el PP saben de qué estoy hablando, la gente de la calle sabe de qué se está hablando, y todos saben de qué se trata porque no se trata de otra cosa más que de tener ojos en la cara. Por lo tanto no hay que explicar lo obvio. Hay que comportarse (bravo por los Feijoo y demás influencers de Casado) como si las instituciones garantistas que sostienen el Estado continuaran superviviendo, cuando evidentemente no va siendo ya así. De pronto, y aunque anunciado desde hace mucho tiempo -y negado una y otra vez ante mi por tantos benditos burgueses de derecha que me vejaron llamándome cenizo y catastrofista, Dios los proteja en su eterna infancia- se ha introducido un plan en el orden del día que no encaja en los usos, contrapesos y normas democráticas occidentales. Y sobre todo en sus libertades para todos los ciudadanos (pero no esperen que Europa mueva otro dedo que no sea el de cuadrar las cuentas).

 

Espero que los del PP hablen de una cosa -de la que han dicho que van a hablar con el Gobierno de Sánchez- pero vayan pensando muy otra cosa. No hay sitio para el candor playero entre depredadores de mar abierto. Aunque les parezca inconcebible, intenten pensar como el enemigo, o estarán todos más "mortimer" que el pollo frito.  

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