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Opinión |
Viernes, 19 de Junio de 2020

"Si quieres que cambie, véndele el beneficio del cambio"

Las personas solo cambiamos si encontramos beneficio en el cambio

 

La mente, dirige nuestras acciones y   es “cómoda por naturaleza”.

 

Cuando le pedimos incorporar un nuevo programa mental para hacer las cosas de modo diferente, si antes no ve el beneficio del cambio, no te va a proveer de la energía necesaria, para hacer el esfuerzo que requiere dejar de hacer algo que vienes realizando toda la vida para hacerlo ahora, de modo diferente (Ej.: ser menos impulsivo cuando actúas).

 

Nuestra mente necesita “alimento”, para embarcarse en todo el proceso que le va a llevar, tener que empeñarse en esos nuevos hábitos de comportamiento, para que se convierten en una nueva conducta y ese alimento es la motivación, el para qué.

 

Si yo no encuentro un “Para Qué” lo suficientemente potente para cambiar, no voy a dejar de hacer lo que hago para hacer las cosas de manera diferente.  

 

Y ese para qué no es asunto tuyo, cuando se trata de conseguir que otros cambien, por muchos motivos y razones que les des; puede que te escuchen, pero hasta que el otro no encuentre, sus verdaderas razones, sus verdaderos motivos, no se va a poner en acción.

 

¿Qué vengo a decir con esto?

Me explico,

 

Todos, creo que en alguna o variadas ocasiones, nos empeñamos en decirle a la gente de nuestro entorno personal y profesional, pareja, hijos, amigos, compañeros o a nuestros empleados, que tienen que cambiar, que así no consiguen nada, que no van bien y esa infinidad de argumentos de los que a veces nos cargamos para que el otro cambie.

 

Lo recuerdo de nuevo,  “Las personas sólo cambiamos si encontramos el beneficio del cambio”

 

Es decir, te sugiero que a partir de ahora el….

“Tienes que cambiar, tú lo que deberías hacer es, esto o lo otro…”

 Lo abandones,

No sigas por ahí,

Resultado= frustración.

 

Cambia la estrategia:

Dile lo que ganaría gracias al cambio, a dejar de hacer eso que hace y tras ello espera que el otro tome la decisión del cambio.

¡¡No está en tus manos hacer más!!

 

Es decir, dile  

“María te recomiendo que dejes de quejarte y criticar a tu compañero de trabajo y que lo aceptes tal cual es, pues eso te va a permitir, que el rato que estamos juntos disfrutes, te olvides del problema y te encuentres más positiva el resto del día que no estás en el trabajo”.

 

Es decir, háblale de lo que puede conseguir si cambia su comportamiento, pero…. Ahí acaba tu Responsabilidad y empieza la responsabilidad el otro, que es la de:

 

Tomar consciencia y Elegir cambiar o no.

 

Por tanto, no te canses.

 

Tu única misión es ayudar al que el otro/a tome consciencia y tras ello, dejarle que elija asumir o nó la responsabilidad de su cambio.

 

Nos empeñamos en cambiar a los demás y lo único que conseguimos es desgastarnos, malgastar tiempo y salud.

 

Así que, tras ello me gustaría te plantearas….

¿En cuántas batallas estás inmerso/a, luchando para que el otro cambie?

 

Recuerda, no es” tu batalla, es elección del otro entrar o no a la lucha”

 

Espero te sea útil.

Feliz finde  y gracias nuevamente por dedicar parte de tu tiempo a leerme.

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